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LA ANSIEDAD Y EL ESTRÉS EN TIEMPOS DE CRISIS

Actualizado: may 1



















6 de cada 10 emprendedores afirma estar experimentando estrés y ansiedad a partir de la crisis del COVID-19 desatada en los últimos meses.


Es por ello que a lo largo de este artículo profundizaremos en estas dos emociones. Al igual que lo hicimos anteriormente con la incertidumbre, para continuar aportando a los emprendedores/as  lo que más necesitan en este momento y que es tan difícil de conseguir: calma.

Para introducir el tema que nos ocupa en este artículo, lo más importante es que indaguemos en qué son el estrés y qué es la ansiedad para poder comprenderlas y buscar la mejor manera de gestionarlas. De manera muy general, ambas son estados emocionales que de manera excesiva pueden generar malestar y habitualmente tienen manifestaciones físicas perceptibles que aparecen en nuestro organismo de distintas maneras. Habitualmente pueden percibirse como nerviosismo, alteración, incomodidad, pudiendo impactar a su vez en el sistema inmunitario, digestión, entre otros.  


Pero primero lo primero: ¿Qué es un estado emocional?


Las emociones son un estado afectivo que experimentamos, una reacción subjetiva al ambiente que puede venir acompañada de cambios orgánicos, de origen innato, influidos por la experiencia. 


Los estados emocionales son el resultado de la predominancia de alguna de esas emociones. Es importante saber que podemos detectarlo física o mentalmente o incluso no detectarlo. Mientras más atentos estemos a nuestra emocionalidad, más fácil será percibir esos estados a tiempo y poder gestionarlos.


¿Cómo funcionan las emociones? 


Cuando nos referíamos anteriormente a que las emociones son una “reacción subjetiva”, lo que queremos decir es que no hay nada externo a las personas que genere una emocionalidad determinada. Las emociones o estados emocionales como el estrés y ansiedad son producto de nuestra subjetividad, de los pensamientos que hay detrás a la hora de interpretar las cosas. Es fundamental tener esto presente ya que nuestra manera de ver las situaciones, nuestros juicios e interpretaciones acerca de determinados hechos, pueden desencadenar una emocionalidad totalmente distinta en una persona que en otra. 


Las emociones en sí no son ni buenas ni malas. Son parte de esencial del ser humano y de alguna manera son portadoras de un mensaje que ha de ser escuchado y debidamente gestionado para que no genere malestar. Sentir ansiedad, estrés, miedo, angustia al igual que alegría, felicidad, gratitud… es parte de nuestra subjetividad y nos hace únicos como seres humanos. Sonia Lupien, neurocientífica canadiense explica que  «Solemos pensar que el estrés es malo, pero sin él no estaríamos vivos».

En su correcta medida el estrés es un detector de amenazas y nos enfrenta a nuestra percepción de que frente a ella, tenemos menos recursos de los que pensamos necesitar para enfrentarlo. Pero ya hablaremos de ello.




El estrés


La Organización Mundial de la Salud define el estrés como “el conjunto de reacciones fisiológicas que prepara al organismo para la acción”.


A veces es muy difícil establecer qué es concretamente el estrés y las sensaciones que esta asociadas a él. Y lo es especialmente porque el estrés es en definitiva una experiencia subjetiva que asume formas diferentes según la persona, su cultura, su educación, su entorno.

Para encontrar una definición concreta tampoco ayuda el hecho que  “estrés”  sea una palabra largamente utilizada para explicar muchas cosas diferentes entre sí y que expresar lo que uno siente con las palabras resulta ser prácticamente imposible.


Una analogía posible para esta emoción sería una gran mochila pesada. Una carga que llevamos en la espalda y nos hace más difícil el avanzar, obstaculizando nuestro desarrollo en el día a día. Algunas veces notamos esa mochila y su peso nos impide seguir adelante, otras veces nos damos cuenta que esta allí, nos molesta pero podemos seguir.


¿Que hay dentro esta mochila? emociones, pensamientos, sensaciones, etc.  Todas ellas interconectadas entre sí que crean sinergias, reiteraciones y que muchas veces dan origen a conductas.


El estrés laboral


En este blog no hablaremos del estrés de forma genérica, si no del estrés relacionado con nuestro entorno laboral  que tiene ciertas particularidades que se deben abordar.

La investigación desarrollada durante las últimas décadas sobre el estrés laboral ha ido configurando un modelo que toma en consideración diversos aspectos relevantes.

En primer lugar, las experiencias de estrés vienen producidas por una serie de situaciones ambientales o personales que podemos caracterizar como fuentes de estrés o estresores. Esas situaciones son percibidas por las personas de una manera determinada y entonces se inicia el estado emocional del estrés. 

Esa experiencia desencadena toda una serie de vivencias emocionales al tiempo que se ponen en marcha una serie de procesos para afrontar ese estrés.

En función del mayor o menor éxito de ese afrontamiento y control del estrés, se producen unos u otros resultados para la persona y, la mayor o menor duración de estos resultados pueden tener efectos y consecuencias más significativas y duraderas para quien lo experimenta. (Peiro J.M 2005)


"No hay nada objetivamente

en el entorno

que produzca estrés"


Para continuar comprendiendo este estado emocional una vez más tendremos que nutrirnos de las aportaciones que nos da la Programación Neurolingüistica,  ya que como mencionábamos algo se convierte en un estresor a partir de una interpretación. Un lanzamiento de producto puede ser para alguien una fuente de estrés y para otra persona puede ser simplemente parte de su trabajo. Quizás recuerden la metáfora de que el mapa no es lo mismo que el territorio.


Todas nuestras experiencias vitales forjan conexiones neuronales de una manera determinada y traen consigo en una serie de comportamientos, creencias y conductas que tenemos incorporadas, las que de forma consciente o inconscientemente inciden en lo que interpretamos como desencadenantes de estrés y cuáles no lo son. Por eso mientras más desarrollemos nuestra inteligencia emocional seremos más capaces de hacer las distinciones oportunas y ser capaces de controlar o reducir la carga de estrés. 





¿LA ANSIEDAD como driver del estrés?


En el artículo anterior sobre la incertidumbre, hablamos sobre la teoría de los “tres cerebros” de Paul Mclean y en este punto tenemos que centrarnos en el cerebro primitivo, aquel que actúa de forma instintiva ante situaciones de peligro, con lo que diríamos que la ansiedad es la emoción que nos alerta de un peligro y de alguna manera nos prepara para atacar o huir. 


Metafóricamente, podemos entender la ansiedad como la alarma de incendios, de nuestra empresa, nuestro taller, o nuestra casa. Estaremos de acuerdo, que aunque suene esa alarma no es que se esté incendiando todo el sitio, de hecho podría ser un fallo del sistema, simplemente nos está alertando, de que hay algo que no está bien. Y automáticamente este hecho nos impulsa a actuar, a tomar decisiones aunque a veces la respuesta que nos salga sea paralizante.

Para continuar con la analogía, es como si supiéramos por la alarma que hay un fuego pero no dónde se produjo o si es real. Tengo incertidumbre, y por consiguiente ansiedad. La particularidad de la ansiedad es que se relaciona con los sentimientos que ocurren cuando el daño es incierto o distante en el espacio o tiempo. A diferencia del miedo, en el que la fuente de daño es inminente.


Estas dos emociones nos incomodan por naturaleza, pero volvamos al punto de la subjetividad. Es nuestra interpretación negativa y la falta de gestión, lo que desencadena el malestar. No creemos que prefiráis estar a bordo de un buque que tiene un fallo y que nadie ni nada os avisara…


Debemos ser conscientes que a lo largo de nuestro desarrollo emprendedor la alarma de la ansiedad será algo que se activará de forma más o menos constante. El desafío está en afinar nuestros sentidos para detectar lo antes posible esa alarma y gestionar el miedo y la incertidumbre que están de fondo. Solo siendo conscientes de ello y de las creencias que están asociadas podremos sobrellevar los momentos intrépidos que nos deparará nuestro camino hacia la creación de nuestra propia empresa.



"el desafió esta en afinar

nuestros sentidos"


Cara a cara con la ansiedad


Conocerla para gestionarla mejor. Existen estudios que nos confirman que la ansiedad tiene a su vez las siguientes características:


  1. La excitación que la acompaña y las evaluaciones que la definen son automáticas, es decir, inconscientes. Responden a la ley del condicionamiento clásico (Muchos de vosotros recordaréis los estudios con perros de Paulov)

  2. La reacción corporal es más lenta que el cambio de situación, luego persisten más allá de la situación que la causó. 

  3. La misma excitación puede dar lugar a emociones diferentes, dependiendo de la interpretación que hagamos sobre el origen de la excitación. 




Emprendedores en acción: 2 tips para la gestión del estrés


Podemos sintetizar en que el estrés y la ansiedad son emociones o estados emocionales, que se pueden gestionar hasta hacer desaparecer la emoción o menguar su carga de excitación, lo que que nos liberará de presión y permitirá clarificar la toma de decisiones. A continuación dos herramientas básicas que podemos utilizar para ello:


  • Revisar situaciones pasadas con éxito

Detrás del estrés y la ansiedad, hay el impacto de una emoción. Por eso es buen momento para revisar nuestra experiencia personal y profesional pasada, en la que seguro encontraremos situaciones complicadas o similares a las que estamos viviendo hoy, y que resolvimos perfectamente bien. Toma lápiz y papel y escribe. Procura recordar la emoción de ese momento y qué herramientas has utilizado para salir de ello. ¿Cuales eran los pensamientos recurrentes? ¿Qué puedes decir de ello ahora? ¿Cómo cambia tu visión de los hechos? Haz el ejercicio con alguien de tu entorno que haya superado una crisis similar con éxito, modela. Haz las mismas preguntas y agrega las que consideres. Y busca nuevas alternativas.


  • Be Mindful

Para gestionar una emoción es imprescindible aprender a tomar conciencia de sus aspectos fisiológicos. Todas las emociones tienen una manifestación física que al ser identificada nos ayuda a cambiar  su percepción . 

Pasando del aspecto conceptual (la idea que nos hemos hecho de la emoción) a su aspecto físico que se manifiesta en el presente abrimos “otro canal de percepción” que nos ayuda a cambiar nuestra perspectiva, nuestra relación con la emoción  y consecuentemente nuestra conducta.


"Entre el estímulo y respuesta

hay un espacio. En ese espacio está nuestro poder

para elegir una respuesta.

En nuestra respuesta radica

nuestro crecimiento y nuestra libertad"

Viktor Frank


La ansiedad es una componente integrante del ser humano. No se trata de intentar que desaparezca, esto sería imposible si no que se trata de cambiar nuestro patrón de comportarnos ante ella.


En Acción...


  1. Stop. Frena, detente un momento en soledad y tómate unos minutos para ti.

  2. Respira. Cierra tus ojos y respira profundamente 3 veces. Suelta todo el aire por la boca.

  3. Detecta. ¿dónde está la emoción en tu cuerpo? ¿puedes verla, sentirla, o incluso imaginarla?

  4. Observa. Procura darte cuenta si es una sensación dinámica y cambiante. Continúa respirando profundamente y comprende el mensaje que quiere transmitir. Acéptalo, agradece. Y dí internamente que estás ocupándote o te ocuparás del tema. Que has oído el mensaje y que te deje continuar con tu día.

  5. Vuelve a respirar profundamente.

  6. Pregúntate: ¿Cómo te encuentras? ¿qué ha cambiado? ¿qué es lo importante ahora”?




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